EL MARQUES DE TRAZEGNIES
► I. ENTREVISTAS JURÍDICAS .
• El Marqués De Trazegnies
Entrevista a un filósofo multidimensional
(Primera parte)
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Miro mi reloj y me imagino las pinturas de Dalí. El cielo hoy está sin esa panza de burro, no es el gris del que hablaba Fernando Cabieses, en su poema-historia: "Historia de la Conquista". Estoy cerca de la casa del Dr. De Trazegnies Granda; serán las dos de la tarde de aquel día incierto. Fernando de Trazegnies, el gran filósofo, jurista, escritor y hombre de clase y con clase ha aceptado una entrevista, para lo cual me ha invitado a su casa. Eso es algo inocultablemente sorprendente para quien admira al escritor, al abogado, al cuentista, al innovador, al ser humano de carne y hueso. Fernando de Trazegnies Granda es un extraordinario intelectual y tiene nada menos que ochenta y dos años, pero parece de cuarenta y cinco, y sus obras, estoy seguro, lo volverán inmortal.
Llegar a él fue una odisea. Me enteré por internet que invitado por el Poder Judicial daría una conferencia sobre Derecho Civil en el Palacio de Justicia, sito en la Av. La República, frente a lo que antaño había sido una cárcel llamada "El Panóptico" y ahora es un hotel (aquella cárcel representaba la idea de Jeremy Bentham, pues el Panóptico era una cárcel para "vigilar y castigar", idea que luego desarrolló Michel Foucault, el místico filósofo francés que murió de sida, pero que a su vez dejó una extraordinaria obra sobre el poder). Y entonces, como nunca programé mi asistencia a dicho evento. Mi meta, escucharlo y pedirle me conceda una entrevista. Llevé como enganche un texto mío: "¿Permiso para delinquir? La prisión preventiva en el Derecho Postmoderno", además un juego jurídico que había inventado: "Jugando con la Ley", una especie de memorex con tarjetas de todos los delitos contra el patrimonio. Quiero impresionarlo, pero sé que él no necesita de aquello, no es un baladí, ni un figurita, es un ser sensible, inteligente, culto y de gran talento; así que sé que no necesito impresionarlo, sin embargo, no puedo evitar mi propia vanidad y llevo los enganches indicados.
Es un día soleado y como habíamos quedado para las cuatro de la tarde hago previamente un recorrido por la urbanización en la que reside. Es un pasaje que tiene como seguridad una tranquera. Exploro el vecindario para hacer tiempo. Encuentro que la urbanización tiene su propio centro de salud y está lleno de camionetas cuatro por cuatro; sus calles están adornadas con árboles al costado de sus veredas y más tarde busco un artículo del Dr. De Trazegnies: "Estrategias de Derecho Privado para conservar la naturaleza y luchar contra la contaminación ambiental", donde escribe: "Dado que el daño por la contaminación es difícil de apreciar en el corto plazo, hay la tentación de menospreciarlo y considerar este tipo de preocupaciones simplemente como una mysofobia, como una suerte de ritual neurótico de pulcritud propio de civilizaciones y personas que viven en la comodidad.". Estoy de acuerdo con aquello y creo, además, que ensuciar el medio ambiente es una especie de "suicidio involuntario y lento".
Antes de ingresar a la urbanización hay una cabina y en él un agente de seguridad, quien me pide mi DNI y me solicita le indiqué qué familia busco. Ley doy mi DNI y le indico que busco la casa del Dr. De Trazegnies. Todo tiene un aire muy cordial. Allí vive el gran jurista de perfil y aspecto de filósofo, recuerdo su rostro que es de aquellos que harían imaginar a los tres mosqueteros o al conde Drácula, barbado y con bigote. Su porte es la de un hombre de antaño, de un glentlen man, de un conde o marqués, pero es mucho más que todo eso: es un filósofo.
1.- Presentando al filósofo. - Ingreso a su casa y una dama cortés me atiende, me lleva a una salita y dice que espere. Aquella salita está adornada con innumerables cuadros de diversos autores, de los que sólo pude reconocer un cuadro de Fernando De Szyszlo, peruano pintor de abstractos, ex esposo de otra gran artista, la poeta Blanca Varela ("Strip tease: Quítate el sombrero/ si lo tienes /quítate el pelo/ que te abandona/ quítate la piel/ las tripas, los ojos/ y ponte un alma/ si la encuentras"). Me avergüenzo de no saber nada sobre pinturas, ni reconocer acaso alguna pintura de las que me han impresionado: Toulouse Lautrec, Víctor Humareda, Teodoro Núñez Ureta (éste último pintor de temas jurídicos como: "El escribano de los buenos tiempos", "Los falsos testigos"), Honoré Daumier (con sus pinturas: "El abogado", "La petición del abogado"). Mientras pienso en todo lo que no sé y me flagela la vergüenza por mi ignorancia llega él, con paso lento pero seguro, vestido con un saco de terno beis y una sonrisa sincera. Nos saludamos e inmediatamente intento acomodarme en aquella salita de espera, pero él me dice que lo acompañe y nos dirigimos a otro ambiente al que entramos, lugar que se me apetece es una especie de biblioteca de estilo medieval porque está llena de libros, piezas de arte, armazones al parecer medievales y una innumerable pléyade de libros, artículos, estatuillas que me es imposible contabilizar o fijar en mi memoria; solo me queda la impresión de estar entrando a un lugar sabio, a un recinto de aquellos que están llenos de mística y gloria, un lugar para crear y recrearse. Al centro hay sillones y nos sentamos. Acomodo mi cámara filmadora y abrumado por aquel lugar espectacular empiezo la entrevista.
AZTD (AZ Todo Derecho).- (He preparado un pequeño discurso para presentarlo, pero al momento de hacerlo se me olvida todo y solo atino a decir lo que se me viene a la mente). Dr. muy buenas tardes. Son las cuatro de la tarde más o menos. Estamos con el Dr. Fernando de Trazegnies Granda, un gran escritor, filósofo, historiador, pero más que historiador y amante de la astronomía, de las matemáticas, de la historia medieval, de la computación, del derecho de pernada, de todas esas concepciones que de alguna forma han roto con todas las concepciones tradicionales, es un ser humano de carne y hueso, como diría Miguel de Unanumo; alguien que va más allá del bien y del mal -como diría Nietzsche-, alguien que no solo tiene el talento del derecho y de la psicología, sino también el talento de la humanidad, que es lo que nosotros resaltamos en su conjunto; un hombre variopinto, un hombre, si me lo permite, en el buen sentido de la palabra, por su libro, un hombre postmoderno, un hombre con halitos de filosofía, hálitos de todas las cosas buenas que pueda haber en el conocimiento, un hombre variopinto. Dr. muy buenas tardes. (Luego de lo dicho quedo algo avergonzado en mi interior pues no quiero parecer salamero, adulador, pero no pude evitar decir aquello porque mi admiración es enorme, sin embargo recuerdo que fueron -creo- los griegos quienes profesaban que el hombre debía en primer lugar "admirarse", no perder aquel talento, que era el inicio de cualquier conocimiento. No obstante, me embargaba a la misma vez la autocensura, pues sé cómo pensaba Bacon al respecto: "La bajeza más vergonzosa es la adulación". Sé que mis palabras pueden distorsionarse y caer en la frase de Aristóteles: "Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.". Aun así mis palabras son sinceras y las expreso con el mayor de los respetos. Por suerte, pienso para mis adentros, no hay sanción para quien habla bien de los demás, pues al contrario de los delitos de injuria, difamación o calumnia -que son decir cosas que afecten negativamente la dignidad de la persona-, hablar bien de los demás no está sancionado. De pronto se me viene a la mente la biografía sobre José Fouché, "El genio tenebroso", escrita por el gran biógrafo Stefan Zweig).
El Dr. De Trazegnies sonríe, sentado en su sillón, con peinado impecable, de caballero de clase y estirpe, y dice:
FTG (Fernando De Trazegnies Granda).- Muy buenas tardes, y muchas gracias. Creo que ha exagerado un poco mi presentación (sonríe), un poco bastante, pero le agradezco muchísimo la simpatía con que la ha hecho.
AZTD.- Antes de seguir con la entrevista mi memoria -como la de Rousseau cuando escribió de memoria su biografía "Confesiones"-, me trae otro recuerdo, aquel que ví por YouTube, en la cual el Dr. De Trazegnies entrevistaba a uno de los más grandes juristas de su tiempo: José León Barandiarán, y en el que también le profesaba sus elogios y respetos; agrego mi admiracióny expreso: "Dr., queríamos aprovechar (el momento) para hacerle algunas preguntas académicas simples. Lo que nos (impresiona) es que usted cada vez que escribe un libro, o habla, apertura conocimiento, es decir, la gente lo escucha o lo lee y entonces de pronto no solo lo conoce a usted, sino a través de usted conoce muchos autores, y lo bueno es que conoce buenos autores, buenos escritores buenos filósofos, buenos historiadores; entonces, seguirlo (...) es como jamás perder el tiempo, es además ir por el camino correcto. Esa es la sensación que nos deja. En esa sensación queríamos hacerle una entrevista, mas o menos así, en un contexto simple, sencilla, no arcana, ni nada por el estilo". (Digo todo ello y debo agregar que fue gracias al Dr. De Trazegnies que conocí grandes autores como, por ejemplo, el Dr. José de la Puente Candamo, que tiene unas excelentes exposiciones en internet, en las cuales afirmaba: "Los peruanismos han nacido en el lenguaje cotidiano nuestro. Un peruanismo que nos es familiar ceviche. La palabra ceviche hoy día está en el diccionario de la real academia de la lengua como palabra culta, hace cien años no estaba. Los peruanismos han ingresado al lenguaje culto lentamente").
2.- Genealogía de su cultura: sus estudios.- (Genealogía es un término esculturalmente usado por Friedrich Nietzsche, quien tituló a uno de sus libros: "Genealogía de la Moral", que según sus propias palabras eran sus "pensamientos sobre el origen de nuestros prejuicios morales").
AZTD.- Valiéndome de notas sacadas de internet señalo: "Usted nació el 03 de setiembre de 1935...". Mi pregunta es de pronto cortada por una frase seguida de la sonrisa carismática del Dr. De Trazegnies que dice: "nada menos... jajajaja". Sonrío al escucharlo y agrego respondiendo a su acentuación: "nada menos... jajajaa. Bastante tiempo ha pasado ya"; y prosigo con la entrevista afirmando-preguntando: "¿Se graduó en 1960, a eso de los 25 años?".
FTG.- Me gradué en 1960, con 25 años, en setiembre. Estudié en el colegio de la Inmaculada, colegio de los Jesuitas, hasta el año 52, y después del año 52 entré en la universidad, y luego me he graduado el año 60.
(Los Jesuitas es una "orden religiosa de la Iglesia Católica, al servicio de la misión de Cristo". En el país tienen aproximadamente más de 450 años de existencia, y su nombre oficial es "Compañía de Jesús", fundada por San Ignacio de Loyola, sacerdote español, autor de la obra "Ejercicios espirituales". En el Perú existe una universidad que lleva su nombre, la Universidad San Ignacio de Loyola, que curiosamente fue llevada a proceso judicial y ante el Tribunal Constitucional -demanda de amparo y recurso de agravio constitucional- por haber separado a un estudiante de aquella casa de estudios por haber sido encontrado con un cigarrillo de marihuana. Proceso recaído en el Exp. N° 00535-2009-PA/TC, y en el que se falla declarando fundada la demanda de amparo y la reincorporación del alumno a la universidad).
3.- Los padres del escritor.-
AZTD.- Sus padres fueron Ferdinand de Trazegnies y Rosa Granda Vásquez de Velasco.
FTG.- Exacto, mi padre era belga, mi madre era peruana. Mi abuelo materno fue embajador del Perú en Bélgica y ahí es donde se conocieron mi abuela materna, que quería mucho a su hija y al mismo tiempo quería mucho al Perú. Mi papá le propuso que se quería casar con ella. [Su abuelo] le dijo (a su papá): yo estoy de acuerdo, a usted lo queremos mucho acá en la familia, me parece estupendo, ¡Usted viene al Perú! (Un estruendo de risas entremezcladas se desatan en el ambiente por la simpatía con que el abuelo había definido la vida de su hija en el Perú, motivo por la cual el Dr. De Trazegnies nació en el Perú y no en Bélgica, la tierra de su padre). Inmediatamente dejaron la embajada y se vinieron al Perú. Mi papá llegó un mes después.
Una vez casados, una vez que mi papá vino para casarse y todo, le ofrecieron varios puestos importantes, en otros sitios, pero mi abuela siempre decía: "usted no se puede llevar a mi hija [del] Perú, no se puede alejar del Perú". Él fue dejando, hasta que se ambientó tan bien que ya era mitad peruano. Realmente se quedó en el Perú todo el tiempo. Murió en el Perú.
AZTD.- Él [su padre] hizo una labor extraordinaria llevando la cultura a Europa, al reino de Bélgica; me parece que hizo contactos para que mucha gente de aquí fuera a pasantías, maestrías, doctorados, ¿conoce usted qué personajes así interesantes vinieron?
FTG.- Él estaba en la embajada de Bélgica, estaba a cargo precisamente de las becas para la universidad de Lovaina, que es una universidad tan importante; entonces él envió a muchas personas que eran personas en ciencias sociales, en diversos aspectos, ciencias sociales creo que fue lo que más envió a Bélgica, y terminaron ahí sus estudios en la universidad de Lovaina, y obtuvieron un grado; de ahí que era muy, muy importante internacionalmente. (Lovaina es una de las universidades más prestigiosas y antiguas del mundo).
4.- El filósofo astrónomo.-
AZTD.- Dr. Usted (en) un discurso que da a la incorporación de la academia peruana de la lengua habla sobre su niñez: que le gustaba las matemáticas, la astronomía, ¿nos puede relatar algo más de su niñez, algo que le haya impactado respecto a cualquier tema, filosofía, literatura, o juego, algo de la niñez que le haya marcado en su vida, -a parte de la Ilíada y Héctor-, que comenté usted aquí?
FTG.- Bueno, en realidad mi padre me insistió mucho desde muy niño, en libros, y me traía libros de regalo, libros de niños, pero me traía estos libros de todo, y yo comencé a juntar mis libros, entonces esto comenzó a ser una gran afición, hasta ahora tengo una biblioteca de esas que es así, de madera, chica, donde yo ponía mis libros cuando era chico, esa la tengo en mi dormitorio. (y sonríe recordando aquellos tiempos de niñez donde armaba su pequeña biblioteca).
AZTD. (Yo atino a presagiar porqué aún guardaba aquella biblioteca de niño) digo: "De recuerdo".
FTG.- El Dr. me dice: "Ahora que salgamos de aquí, de la biblioteca, le voy a enseñar la puerta de entrada que está allí abierta, la parte de atrás de la puerta, hay una hoja escrita con una pésima letra, bueno, la he encontrado de casualidad entre mis papeles antiguos; ese era mi catálogo de mi biblioteca, cuando yo tenía diez años. (...) yo mismo escribía mi catálogo".
AZTD.- ¿Usted mismo hacía su catálogo. Era más de cuentos?
FTG. Claro, yo me dediqué mucho a eso, pero al mismo tiempo me daba curiosidad muchas cosas, yo siempre he sido una persona curiosa y entonces también me incliné, como tú me decías hace un momento, por la astronomía. Hay un momento en que quise ser astrónomo, pero después creo que mi papá me convenció que eso no era muy fácil y que habría que irse a Estados Unidos e ir allá, la cosa se complicaba mucho; pero aquí fundé la Asociación Juvenil Peruana de Astronomía. Nos reuníamos una vez al mes, eran personas del colegio, nos reuníamos en mi casa, y yo pedía a mi papá que me comprara un trípode como esos, que no eran tan frecuentes en esa época. Entonces me compró un trípode y al mismo tiempo un telescopio, uno de esos telescopios largos, y lo instalé en el techo en mi casa, y en esa época como no había tanto carro y tantas luces, digamos, en el cielo todavía se veían bastante bien las estrellas, ahora no se ve nada, se ve negro; pero en esa época si se veían, entonces yo hacía mapas de las estrellas, iba, chequeaba con los libros, cuál puede ser ésta, esta, y hacía mapas, cosas de ese tipo, hice de la luna, por ejemplo, hice un mapa completo, la parte que se ve de la luna a la tierra, todo esto trepado en la punta de mi casa..jajajaja. con una linterna al costado, porque tampoco podía poner luces ahí, porque si no no iba a ver bien, entonces con una linterna, y con eso iba trabajando.
AZTD. ¿Usted tiene algo anotado de esas cosas, de esos dibujos que hacía?
FTG. No, los dibujos se me han perdido, deben estar en algunas cajas que hay por ahí; pero lo que sí tengo son los libros de esa época, los libros que yo leía en esa época, y bueno, cuando los veo ahora digo: caray, hay que ser valiente para meterse a leer esos libros, pero sin embargo yo me los leía de arriba para abajo y a veces dos veces.
5.- Sobre la lectura rápida.-
AZTD.- ¿O sea tiene usted facilidad para leer rápido?
FTG.- Relativamente, o sea, leo normalmente, sí.
AZTD.- ¿Y qué piensa usted ahora de esos sistemas de lectura rápida? Hay academias que te enseñan a leer todo rápido, o sea, das una mirada y ya lees, aumentas la velocidad.
FTG.- Bueno, yo no conozco eso, tendría que probarlo para ver cómo es, pero yo creo que la lectura es también un gusto, tiene un sabor que uno tiene que ir aprovechando conforme va leyendo; entonces eso de leer a toda carrera no me parece tampoco tan práctico, ni por las ideas que se le quedan a uno dentro, ni por el placer.
6.- El filósofo con lanza en la mano: Fernando Savater.-
AZTD.- Agrego: "Claro el placer, claro el placer lo que lleva a las ideas. Dr. Antes de venir aquí estuve intentado leer la obra de Fernando Savater: "La aventura del pensamiento", sobre todos los filósofos.
FTG.- ¿Savater es el filósofo español, no cierto? Vino acá al Perú, en una oportunidad. Le hicieron un almuerzo, me invitaron y yo estuve sentado al lado de Savater.
AZTD. ¿Así, que le pareció?
FTG. Bueno, es una persona muy simpática, muy inteligente, muy muy inteligente, ahora bien, firme en sus cosas, él no daba oportunidad de discutir mucho, él, él hablaba.
AZTD. Una especie de paladín. Él ha escrito muchos libros. Lo último que leí es que cuando se murió su esposa dejó de escribir porque dice que todo lo que escribía era solo por amor a su esposa; entonces a mí me emocionó (...). Yo creo que usted (también) hace más las cosas por emoción, ¿no?
FTG. Claro.
AZTD. - ¿Entonces esa vez nomas usted conoció a Fernando Savater?
FTG.- Ahí lo conocí, como le digo almorcé con él, hablamos un poco, es una persona muy interesante indudablemente, muy interesante, yo tengo muchos de sus libros también, ninguno firmado por él.
AZTD. Ustedes están en el mismo nivel.
FTG. Libros que he ido comprando, he ido leyendo, es muy, es un filósofo con lanza en la mano. (Y al decir lo último hace el ademán de estar cogiendo una lanza y apunta hacia un contrincante supuesto).
(Fernando Savater es un escritor español multidisciplinario y prolífico, que escriera grandes obras como: Ética para Amador, Contra las patrias, La aventura del pensar, Malos y malditos, Episodios pasionales, Ensayo sobre Cioran, Panfleto contra el todo, Instrucciones para olvidar el Quijote, Ética para la empresa, Voltaire contra los fanáticos, Idea de Nietzsche, Historia de la Filosofía sin temor ni temblor, etc.)
7.- La edad de Hobbes.-
AZTD. Rousseau escribió el libro El Emilio, también sus Confesiones, donde relata que ha escrito todo de memoria. Entonces él hablaba lo que todo el mundo sabe: que el niño viene bueno. Usted en una de sus entrevistas dijo que es usted hobiano, de Hobbes.
FTG.- Ah, que yo era partidario de Hobbes, sí, posiblemente, porque Hobbes me interesó mucho en un momento determinado; ahora, son cosas que uno dice en un momento pero no quiere decir que realmente uno se vuelva así. Simplemente es tu manera de decir que me ha tocado mucho, y que me ha interesado mucho.
AZTD.- Claro, yo veo la parte positiva de eso, lo que usted quiería decir (es que le gustaba de Hobbes) su organización, orden...
FTG. Hobbes para mí es una persona que puede tener una serie de problemas, una serie de críticas, quizá, pero es una persona impresionantemente interesante; fue muy dejado de costado más bien por razones religiosas; la iglesia no vio bien esto que dijera que el hombre cuando ya comienza a tener una vida comienza a pelearse unos con otros; entonces, a la iglesia no le pareció eso bien y lo criticó mucho, pero a mí me gustó mucho sus planteamientos, me parecieron que sí eran planteamientos interesantes, que sí revelaban un tipo de situación y que al mismo tiempo las propuestas que él hacía para solucionar el problema era una propuesta difícil pero buena, que era la democracia, era la democracia con uno que mande, pero uno que sepa mandar, eso es muy importante, muy importante, entonces a mí me gustó.
AZTD.- Le gustó Hobbes. (...) ¿qué idea está más centrada de los dos, la de Rousseau, "que el hombre viene bueno y luego la sociedad lo corrompe"; o la de Hobbes, "que el hombre es un lobo para el hombre"?
8.- El libro inconcluso sobre Rousseau.-
FTG.- Rousseau también me interesó enormemente, incluso me propuse escribir un libro sobre Rousseau que se quedó a la mitad, no llegué a terminarlo. Rousseau me parece una persona también extraordinaria, con una altura de pensamiento muy grande. Yo creo que en el fondo, cuando él dice que nace bueno y la sociedad lo corrompe, en realidad creo que con Hobbes, en realidad están casi diciendo lo mismo, pero con otro vestido.
AZTD. Cada vez que hablo de Rousseau me acuerdo de Voltaire, y su diccionario filosófico. Ha tenido referencias de él seguro.
FTG.- Sí, yo a Voltaire lo conozco poco, Voltaire le he leído algunos libros de él, novelas, porque el escribió novelas, era un tipo también bien impresionante, toda esta gente ha sido realmente muy impresionante, muy impresionante.
AZTD. ¿Cómo lograban eso? Yo lo tengo a usted como una especie de Rousseau, Voltaire, porque ellos tenían mucho conocimiento.
FTG.- Lo malo, claro, es que junto a ellos habían otras personas más bien más alocadas, digamos así, revolucionariamente, y que terminaban matándose entre ellos, con la guillotina. Entonces eso ahí se malogró un poco la cosa, por eso aparece Napoleón, y Napoleón dijo: ¡aquí yo arreglo las cosas a mi manera! ¡Y vaya si tenía una manera, se metió ahí con todo!
9.- La niñez del filósofo y el padre del escritor.
AZTD.- En esto de la niñez quería escarbar un poquito más en usted. He leído unas historias respecto a John Stuart Mill, cómo lo formó su papá, sobre la libertad. (...) o Beethoven, cómo lo ha formado también su papa, o Giovanni Papini. Son personajes que han sido educados, han desarrollado el talento por la disciplina de sus padres, esa era más o menos la idea. ¿Usted tiene alguna experiencia así, respecto de la disciplina de los padres?
FTG. Sí y no. Mi padre era muy rígido, duro, pero al mismo tiempo muy suelto en otras cosas; entonces la combinación para mi me convenía. Él, cuando yo era muy chico, cuando tenía diez años, me traía libros, cada vez que yo estaba enfermo me traía libros, y siempre eran libros de personajes importantes, San Martín, Bolívar, unos libros rojos, naranjas. Entonces yo en mi cama leía esos libros, ahora cuando yo ya comencé a desarrollar un poco más y cuando ya comencé a meterme un poquito más en política, entonces, yo entré más bien por el lado de la democracia cristiana; ya cuando entré a la universidad entré a la democracia cristiana. Bueno, ahora hay dos democracias cristianas, yo entré a la primera, nunca a la anterior, y mi papá no estaba contento, mi papá no estaba contento porque decía que era de izquierda, que no sé, efectivamente era bastante de izquierda, pero era de izquierda que a él no le gustaba, a él no le parecía que llevaba por buen camino las cosas, a tal punto que en un momento determinado a mi hermano menor lo manda a estudiar a España para que no se metiera en estas ideas acá, pero sin embargo, a pesar que él me criticaba mucho, digamos, las cosas que yo planteaba desde ese punto de vista, sin embargo, me dejaba mucha libertad (...). Yo por ejemplo tuve sentimientos de libertad muy importantes cuando, por ejemplo, en un momento determinado nosotros íbamos al colegio en unos ómnibus que los jesuitas habían llamado Góndolas, no sé por qué, porque la Góndola es de mar, pero entonces nosotros íbamos y veníamos en la Góndola, la Góndola paraba en una esquina de mi casa y había dos o tres chicos más conmigo, amigos, que también iban, entonces, yo comenzaba a ir al colegio. El colegio quedaba en Lima, pero cuando llegué a tercero de media, entonces yo le dije a mi papa: "bueno, sabes que ahora se acabó la Góndola, a partir de este momento me voy en ómnibus". (Y su padre le decía:) "Pero cómo vas a ir en ómnibus, que no sé qué, que esto, que el otro". El ómnibus quedaba muy lejos (...) De la casa al ómnibus, al paradero, yo tenía tres cuadras, o cuatro cuadras, y luego tenía que ir hasta la plaza San Martín, y de la plaza San Martín caminarme toda la Colmena, casi hasta la plaza Bolognesi que allí estaba el colegio La Inmaculada, pero me gustaba, me gustaba salir, caminar, ver gente, ver otras cosas. En el camino había una librería chiquita, justo frente al hotel (...) casi llegando a Wilson, en la Colmena, un hotel con paredes rosadas, Al frente había esta librería, una librería chiquita que tenía sus cosas aquí, y después una bajada, había que bajar porque estaba en el sótano. Uno bajaba y veía ahí. Yo ahorraba plata para comprarme cosas ahí, y después, bueno, como me gustaban los libros antiguos siempre, ya cuando era un poco más grande, digamos cuando estaría en cuarto de media, quinto de media, digamos, a veces salía al colegio y me iba todavía caminando hasta el centro de Lima, propiamente donde habían varios sitios que vendían cosas antiguas, entre ellas libros, cerca al Palacio de Gobierno, por ahí, ahí buscaba, compraba si podía. Para comprar era otro problema, porque mi padre era muy riguroso en la manera de enseñar, entonces él me daba a mí una cantidad de plata por semana, que no era mucho y con eso yo vivía, y hacia lo que quería, normalmente juntaba, no gastaba, juntaba, y después ya compraba un libro, compraba una cosa así; pero a veces me encontraba con que había gastado y que había un libro muy interesante, entonces ahí mi padre sí me lo daba, me lo daba porque me preguntaba con todo detalle cómo es ese libro, de qué se trata, bueno (respondía el Dr. De Trazegnies de niño), es un libro de 1600, que trata de cosas del Perú. Su padre decía: "Esta bien, eso me parece interesante, haz escogido bien, ahí está". Entonces así fue mi vida inicial, digamos, la parte del colegio, de todo eso. Al colegio le tengo yo mucho agradecimiento porque realmente creo que los jesuitas manejaron muy bien la educación, ahora no conozco porque ya no los veo hace tiempo, pero si me reúno con los amigos de años, los amigos del colegio, cada vez somos menos, pero nos reunimos de tiempo en tiempo, almorzamos juntos, recordamos todas las cosas del colegio, que realmente fue para nosotros, creo, un impulso muy importante.
AZTD.- ¿En ese tiempo hicieron alguna travesura fuera de lo normal, en el colegio, se acuerda usted de algo, no le prendieron, por ejemplo, fuego a la mesa de la profesora?
FTG.- No. Nosotros nunca, mi hermano, segundo de mis hermanos -el tercero es el que lo manda a España para evitar que sea de izquierda-. El segundo era bien movido (...) y a la larga terminó en España (...) Éste que era muy movido, un día un profesor le dijo no sé qué cosa, (y el hermano) le puso una piedra grandaza en la tarima, la tarima donde se sientan, entonces le puso ahí de tal manera que si subía ahí y no se daba cuenta (...) se iba a caer. Lo votaron del colegio, entonces se fue a otro colegio.
11.- La madre del creador.-
AZTD.- Dr. su madre ¿cómo ha influido en usted, cómo siente que ha influido en usted?
FTG.- Mucho también, comenzando de cosas tan simples como, por ejemplo, en mi casa se hablaba francés o español indistintamente; mamá hablaba francés perfectamente, mamá había pasado (...) quince años en Europa. Estuvieron una buena parte porque mi bisabuelo era médico, y lo que a él le interesaba era la homeopatía, que acababa de salir, entonces se llevó a sus siete hijos, con su esposa, a Francia, porque él quería entrar a un hospital en que se tocara la homeopatía, entonces se metió al hospital este y efectivamente estuvo dos años o tres años, creo, y después de eso el gobierno peruano le ofreció que pudiera ir como embajador, en esa época no llamaban embajador, sino llamaban ministro plenipotenciario, a Alemania, pero que no le podían pagar ni un centavo porque en realidad eso no era pues la parte de la diplomacia de carrera, ni nada de estas cosas. Le estaban pidiendo un favor, entonces mi abuelo, que había juntado plata para este viaje, y que no le iba mal, bueno, (pensó que) Alemania es justamente donde ha surgido la homeopatía, entonces (dijo) "perfecto, yo voy a ir, voy por el Perú, me gusta ir por el Perú, y al mismo tiempo voy a tratar, a ver con la gente los homeópatas de acá". Entonces se fue, así hasta 1925, más o menos, en que el gobierno peruano vio que las cosas en Alemania estaban muy bravas. Entonces se iba a poner muy serio, prefirieron mandar una persona del mismo ministerio, entonces le ofrecieron a él (a su abuelo), que porque no iban en las mismas condiciones, sin pagarle, a Bélgica. Ya ahí, un poco por quedarse en Europa, mi abuelo se pasó a Bélgica con todos sus hijos, ya tenía un hijo más que nació en Alemania, ocho, y entonces es ahí donde se conocieron mi padre y mi madre. Entonces ¿qué pasó?, que cuando llegaron a Lima hablaban indistintamente francés o castellano y yo les oía hablar las dos cosas, ni me había dado cuenta que había cambios, en esto, y había ahí (...) muchos cursitos (...).. Me pusieron en una de esas que quedaba a una cuadra de mi casa, entonces como estaba en mi casa oyendo todo este francés (...) hablaba con acento francés el castellano, entonces comenzaron a burlarse los chicos y se reían, y me pegaban, habían líos todo el día. (...) Mamá se enteró de esto, entonces mamá me hizo entrar a su cuarto, cerro con llave, me dijo: "De aquí no sales hasta que no puedas pronunciar la "r" en forma normal. Ahora ponte hacer rrrrrrrrrrr", y así me puso a hacer, porque yo decía frrgf, de la garganta; entonces tenía que ser con la punta de la lengua. Eso para dar una idea de cómo mi mamá estaba siempre pendiente mío, tratando de ayudarme en la vida y en todo, conforme he ido creciendo. Mi mamá siempre ha sido un apoyo, siempre una ayuda muy grande.
(...)
(Continuará...)


